viernes, 7 de marzo de 2008

Por lA mAñaNa

Dime, mater, porqué me miras
con esa cara tiesa y mustia
nada más levantarme.

Parece que no te hubieran enseñado
a poner falsas sonrisas
por el bien de la educación.
-Tú que tanto y tanto te empeñas en educarme-.

Pero ni te molestes.
Esta mañana haré que no te he visto.

Arrastro mi pijama grande
por el pasillo ensalonado que tú has decorado,
¿sabes?
no me gusta.

Pero ni te molestes.
Esta mañana haré que tampoco lo he visto.

Entro en la cocina,
y una palabra me aborda
-ariel-,
...debo de estar convirtiéndome
en la tipìca ama casera sin ambiciones.

¡Anda ya!.

Me gustaría que estuvieras aquí, amor,
y desayunar contigo
-sin el pijama, por supuesto-,
e ir calentándote la mañana
en algo más que una simple tostadora moulinex.

Y emborracharte en un vino caro,
no leche como se les da a los niños.

Quiero hacerte faltar al trabajo,
romperte los interminables botones de la camisa,
obligarte a vestirme cual muñeca...,
y que me digas cosas
que no le has dicho a nadie al oído.

Pero sobretodo...
pasar el día entero en la cama junto a ti.

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