viernes, 7 de marzo de 2008

CebOllA eN lOs ojOs

Me pican los ojos.

Me has metido cebolla picada

a conciencia.

No me lo merecía.

Ahora lloro y no puedo parar.

Aunque lloro más al verte.

Y no me des más excusas,

que tu mala acción

no tiene un pasadizo mugriento

por el que escabullirte

sin que nadie te escuche.

Aquí pongo todo encima de la mesa.

Y aún encima me ven llorando.

¿Ahora qué les dices?

¿Qué te vas a inventar esta vez?

Que era por mi bien supongo.

Creo que tienes resecas tus verdades.

No deberías aguantar el tipo esquelético

y patético que tienes.

Engorda en cambio algo tu humildad

(si aún la conservas).

Sólo así

pensaré en perdonarte.

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