domingo, 16 de marzo de 2008

Tu cuEllO

La desnudez de tu cuello
es tan frágil
y tan peligrosa
que me miras...
y ya no sé
qué será de mí.

Te me haces pedestal de mármol,
porque eres fría muchas veces.
Eso sí,
sólo... sólo conmigo.

También me quieres,
eso es cierto,
pero sé que...
no me lo das todo.

Mira, te me has dejado una pizca...

Si fuera como dices
no me sentiría,
como me siento,
tan necesitado de ti,
que hasta me duele
y me duele del aburrimiento
al que me enfrentas.

Pero, ¿sabes?,
yo no he venido para luchar,
sólo para quererte.

Y me enseñas
la desnudez provocativa de tu cuello...,
te insultaría si pudiera...

Tú que lo eres...
casi todo para mí;
me entregas miserias
y no te da verguenza hacerlo:
eso merezco según tú,
y, como tú bien dices siempre,
no hay nada más que hablar.

Espera un segundo,
que ya me callo...

Me has enseñado
a esperar, es verdad.
Razón es
que sigo aquí,
constante, sí,
y algo infeliz en mi espera.

Tus ojos me dan
tan pocas esperanzas...,
dime solamente...,
¿algún día te desnudarás para mí?.

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