martes, 24 de junio de 2008

Pésima

Escribir entre este silencio
como si nadie nos estuviera escuchando,
-porque nadie nos escucha-,
es lo que nos queda
después de manchar con rabia todo aquello
que no merecíamos.

Pintarnos ingenuamente juntos
y saborear cada sonrisa que para mí siempre era nueva,
ése fue mi precipicio,
ésa fue una droga sucia que no he conseguido eliminar de mi vida.

Escribir por nada en concreto,
casi ni por nadie;
escribir porque me siento sola,
eternamente sola,
dime tú, que siempre estás acompañado:
-¿me queda para rato? ¿o esto acaba ya?
¿o sólo es un mal sueño?.

Despertarme y morirme
ay...lo he hecho tantas veces!;
un papel en blanco que me grita que lo ensucie
porque su blancura significa vacío en mi vida.

Yo lo mancho, procuro hacerlo lo peor posible,
lo emborrono, lo garabateo,
procurando que no quede ningún espacio en blanco.

Así es como hago con mi vida.
-Todo en pedazos-
-Todo lejos-
Así es como hago.

A estas pocas alturas de mi existencia
creo sinceramente que he pensado demasiado.
Por eso ahora garabateo: tengo que intentar olvidar todo aquello
que me recuerda que la vida no vale nada.

lunes, 2 de junio de 2008

TorNilloS



Esta noche he soñado con tornillos. No sé bien porqué, pero así ha ocurrido.
Me estaba preguntando si tal vez pudiese significar algo. Me sería de gran ayuda porque he dormido fatal esta noche. Me he despertado varias veces aunque he vuelto a conseguir volver a dormirme. Sí, definitivamente algo me preocupa. Y no sólo por un ser querido, también por mí misma.

Si intentara definirme, no podría. Y no se trata ni tiene nada que ver con saber encontrar las palabras adecuadas. No se trata de eso. Sino que soy cosas distintas para personas distintas. Y seguramente si todas esas personas fueran iguales, yo también sería la misma cosa. ¡...Pero eso es tan imposible!.

Esta vivencia diaria de mi vida se me atasca en la garganta, se me queda hecha palabra pero no llego a digerirla. Por lo que se me atasca ahí, en forma de bolo alimenticio, antisanguíneo, apático, insensible. ¡Y no hay agua lo suficientemente líquida que lo desatasque!.

Hoy a mi pesar ha empezado a discurrir un día más. Y no digo un día "nuevo" por el mero hecho de no ser ése el énfasis que yo pretendo darle a este relato.
Este día que se suma ni siquiera trae ya su excusa acostumbrada bajo el brazo. Si es que todos han perdido la verguenza... Antes, al menos, me decían que encontraría aquella felicidad que me hiciese feliz. Antes aún me hacían conservar la ilusión de un niño de verdad, de esos cuya existencia feliz sólo depende de los besos y los abrazos que reciba.
Pero a mí ya no me llega eso. Por eso he buscado. Pero hasta las decepciones más ingenuas, hasta las irritaciones más superfluas, tienen para mí un carácter amenazador que me reprocha el ser infeliz a pesar de todo de lo que dispongo.

Por eso, esta noche he soñado con tornillos. Una vez más la vida me quiere decir algo y no logro entenderla. He soñado con el asesinato, con la persecución, con los zapatos que quería que fueran rojos pero tenían que ser blancos, el hacer la cama, con una descarga en los dos hombros y mi consiguiente inconsciencia.

Con todo eso he soñado esta noche. Cosas horribles.

Pero me despierto, y mi realidad es todavía peor. Y sé que nadie puede entenderme, y que muchos me reprocharán el ser vaga en mis estudios, el no valorar lo suficiente lo bueno que me ha dado la vida, el no aprovechar bien las amistades, el no ser paciente conmigo misma. Sé todo eso. Pero yo no le puedo hacer nada. Sólo quedamos este sentimiento de amargura y yo. Y alguien empieza a sobrar.