jueves, 13 de septiembre de 2007

Replegándome sobre mí


En este rinconcito oscuro de mi existencia ,donde yo me encuentro, -yo me escondo-.
Trocitos de ansiada luz entran por mi ventana. Cerrada. Marrón. De cristales húmedos: mi ventana de siempre.
Pero es aquí, solo en esta oscuridad que me envuelve, donde estoy bien, a gusto conmigo mismo. Ya he dejado de pensar en cualquier cosa que no sea yo o que no sea mi mundo.

-Me estoy replegando sobre mí-, cada vez más sobre mí, hasta conseguir hacerme muy pequeñito, del tamaño escasamente diminuto de un guisante verde.
He tenido que hacerme pensar, en esta noche infinita que nunca pasa de largo. Pararme y pensar. A veces la calma es buena. A veces va unida con el cuidado, con el detalle. Y porque yo quiero ser cuidadoso y detallista en mi vida, me he detenido aquí, solo entre tanta como es mi oscuridad. ¿Observaste alguna vez la negrura de un cielo tormentoso?...

-Replegándome sobre mí-, me he dispuesto a ser diferente, a llevar otra vida diferente, sin clases sociales, ni lujos, ni ideas que carcoman lentamente mi juicio, y menos aún mi actitud ante las cosas. Quiero cambiar de yo, mudar a otra piel distinta, a otra capa, a otro espacio, a otro hueco aún a ras de suelo. Quiero irme de aquí, de esta habitación que me guarda tan bajo llave.

Quiero buscar otras alas que me den para vuelos más altos

jueves, 6 de septiembre de 2007

dOs


Erotismo cuando me miras así sin quererlo...,
cuando sonríes con esa sonrisa tuya
sin saberlo,
que me dejas quieta e inquieta,
ágil e instintiva,
saciada y hambrienta...,
con los oídos a la escucha del ritmo del vaho
que producen tan bien nuestros cuerpos.

Este momento,
que nunca acabe,
bajo tu manto de estrellas
puedo ver el cielo,
y ¡está tan cerca!...,
ya no son las yemas de mis dedos tan pequeñas
ni los labios de mi boca demasiado lentos.

Como dos aspas de un molino
vamos... lejanos, eso siempre;
esta tarde el viento sopla,
(¡soplemos...!, soplemos aún más fuerte);
cruzan ríos por esta cama desbordada,
y ni tú ni yo
podemos ya siquiera detenerlos;
se ha hecho pronto de noche en la ventana,
¿no te has dado cuenta?,
y la escasa luz hace que el cuarto parezca más pequeño...

Déjame decirte esta tarde,
o esta noche acaso
(el sol ya se ha puesto),
que no necesito buscar más días
ni más noches mejores...