
Dios habla con la verdad.
La verdad es la ropa, el cuerpo, y el sentido de sus palabras todas.
Sin la verdad, su mensaje estaría formado por sonidos sin un fundamento que lo justificara, sería una alargada prolongación de ideas inconexas entremezcladas y confusas. No nos diría nada.
Pero Dios habla con la verdad. Por eso su mensaje nos es claro e inteligible emocional y lógicamente.
Él nos habla del amor. Lo mayor de todo. El sentido básico.
Sin la verdad, su mensaje estaría formado por sonidos sin un fundamento que lo justificara, sería una alargada prolongación de ideas inconexas entremezcladas y confusas. No nos diría nada.
Pero Dios habla con la verdad. Por eso su mensaje nos es claro e inteligible emocional y lógicamente.
Él nos habla del amor. Lo mayor de todo. El sentido básico.
Nos permite conocerle por el amor que nos profesa, pues solamente el amor se deja conocer tal cual es, verdaderamente.
El amor no tiene miedo a darse, pues ésa es su razón de ser: ofrecerse con todo lo que uno tiene, sin pedir nada a cambio.
Por ello Él se nos da, habla a nuestros corazones, venidos de su mismo corazón.
Por ello Él se nos da, habla a nuestros corazones, venidos de su mismo corazón.
Se nos da en sus palabras, en nuestras vidas diarias Él reposa en cada cosa grande y pequeña, siendo vida, el movimiento, los sentimientos mismos que van pasando por nosotros. Su esencia lo conforma todo.
A Dios lo encontramos en la duda también, no descansa sólo en las certezas. En nuestras limitaciones humanas, Dios se nos manifiesta por simple necesidad, por intuición, búsqueda innata en nosotros del sentido de la vida. Pues su morada no está solamente en lo perfecto, sino también en la ausencia, en la falta de serenidad muchas veces, porque significa Él un impulso hacia la mejora, una elevación siempre superable que nos incita a elevarnos constantemente.
Cada vez se me hace más misterioso conocerlo. Pues lucho por cambiar la idea de que Él debe ser sumamente complejo, siendo como es Él la esencia de todo. Por que Dios es simple.
Su mensaje es tan claro y concreto que nos desconcierta. ¿O acaso no creemos que lo grande tiene una explicación compleja?.
Su mensaje de amor se puede explicar de mil maneras, y de hecho cada persona lo lleva a su vida según sus criterios personales. Pero lo que es simple, no precisa de más adorno, porque se contiene por sí mismo en su pequeñez aparente. Y sólo tiene un sentido.
-Donde se tiene explicación por lo pequeño. Ahí radican las mayores verdades-.









