lunes, 9 de noviembre de 2009

Al aMoR


Siempre habrá tiempo para jugar
engalanando gloriosos los momentos
tales como tus rodillas encorvadas
rodeadas
por mis muslos tensados sobremanera.

Quedémonos sopesando este placer,
ahora que es sorpresivo
y anestesiante de los dolores,
quién controla los amores
-no sabe nadie-
de qué manera gozar el valle
si no es atacando
-entrando y sudando-
los propios ardores.

Quemamos el gusto
de un buen sexo emocional
-que no carnal-
siendo como son
más picantes los dulzores imaginarios
que catalogamos como
"pendientes de verificación".

Yo digo amor
-del bueno, del escaso,
me refiero al culmen
al orgasmo del bienestar completo,
siendo uno el otro
y otro el uno,
ese suceso irrepetible
por su peso,
creador de besos e ilusiones
de poemas, de canciones,
causa primera de la vida
-razón última-.

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