Quisiera tapar los oídos
con las palmas de mis manos,
abstraerme,
pensar en nada,
dejar el corazón al descanso del silencio,
denudar esta tristeza
que tanto se ríe de mí y de mi ilusión;
que las palabras de mi boca
las miradas de mis ojos
tanto han callado
y tan poco dicen haber visto
como yo así lo quiero y conviene;
despegar los pies de este suelo
y que cada aletazo me lleve allá lejos
donde más fácil me convenceré
de lo feliz de mi casa
de lo natural de esta risa
del carácter puro de este amor.
Quisiera tapar los oídos
con las palmas de mis manos,
ensordecer a este corazón mío,
que quede tonto y sin sentido
sin saber realmente lo que siente;
es mejor así
que no puedo ahora detener esta ilusión
que me circunda
y que se ha llevado mi sonrisa.
El silencio sacaría a relucir mejor mi alma
que todo este alboroto que nada siente;
cerrar los ojos oscuramente
-no viendo nada-,
...creer que el mundo es otro.
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