viernes, 25 de abril de 2008

A quIeN no mEreCe

Cuèntame cada una de las minucias
que pasean por tu cabeza
como si fueran personas
que pasean como tú.

Si al menos tienen verguenza.

Cuèntame màs historias de èsas
que me aburren tanto
y que sin embargo siempre te escucho
mientras espero que acabes pronto.

Cuèntame còmo te vas deshojando
minuciosamente por dentro
hasta acabar, segùn dices,
tan desnuda
que no te atreves a presentarte
si estoy despierta.

Me esquivas, ¿no es así?.

Veremos de lo que eres capaz todavía.

Tu dolor no se palpa.
Cuèntame más veces còmo es.
Si es grande o pequeño.
Si lo tienes atado
o si es un dolor pasajero de tantos.
Si te gusta regodearte en él.
Porque te gusta, ¿no?.

Cuèntame.
Cuèntamelo todo.
Y sobretodo no seas hipócrita, ¿vale?,
porque se me hace muy difícil escucharte...

Un día te voy a regalar un espejo
para que te observes con detenimiento
y empieces a mirar la viga de tu ojo que no das sacado.

¿Y se supone que ibas a hablar conmigo?
pues esquivas muy pero que muy bien...;
eres un sepulcro blanqueado,
una cara bonita con mucha tontería por dentro;
pienso que lo de mujer te queda muy lejos,
tanto como de mi dedo al cielo.

¿Quieres jugar como niña que eres?

...veamos de lo que eres capaz.

1 comentario:

Cynthia dijo...

..a quién va dirigido esto?