jueves, 6 de mayo de 2010

A OlivEr


No tengas miedo,
deja que te abrace.

Ya estoy aquí.

Yo te sostengo
como se sostienen las esperanzas,
yo no te suelto.

Te me has vuelto pequeñito.

Una silenciosa y aguda realidad
nos envuelve.

Hazte un ovillo,
dormiremos los sueños
en este corto momento que nos deja la vida
antes de que te vayas.

Te quiero "mi cositA lindísimO..."

Perdona que no te cuidara mejor.

2 comentarios:

Andrea TF dijo...

Precioso Bárbara, a veces olvido cuando te veo, que eres la ama de todas estas BELLAS palabras.
Un tierno y cálido adiós, a nuestro peludo amigo, el que estuvo en nuestros brazos el tiempo que pudo, mientras que ahora, el cielo se encargará de cuidarlo, mientras nos contempla anhelado encima de las nubes durmiendo plácidamente como tanto le gustaba a él.

Descansa en paz, Oliver.
Te queremos pequeño.

Cynthia dijo...

Ayer cuando lei esto en casa de Andrea se me encogió el corazón, y ahora al volver a leerlo.. no sólo el corazón, sino el alma.. y yo misma. Yo también me he vuelto pequeña desde que él se fue, como si me arrancaran sin permiso un trozo de mi.

Al leer tus palabras, intento quedarme con cada una, la saboreo, la siento e intento buscarle su significado. Qué sentiste tú al tener a mi perro, nuestro perro, en tus brazos. Sé que lo cuidaste hasta el último momento.. y que le transmitiste seguridad y paz entre tanto sufrimiento. Yo no habría podido.

Hay una estrella más en el cielo.. y lo único que quisiera saber, lo que necesito que él me diga, es que no sufrió.. que no lo sintió, y que allá donde está, está en paz. Sólo eso me basta. A ti te lo dijo el veterinario, pero él no vio el accidente, ni le ha visto la cara a la muerte. Oliver sí. Él lo sintió en su piel.

Yo te doy las gracias, desde aqui, por haberlo cuidado hasta el final. Por haberlo arropado, por transmitirle esa seguridad. Por haberlo hecho parte de ti.. ese silencio agudo del que hablas, no fue tal. Quizá para ti, y para mi. Pero yo sé, quizá porque necesito creerlo, que él sólo sintió amor. Es más, ni siquiera creo que haya un final.. dormidito como quedó, descansa en nuestros corazones. De ahí no se irá nunca.

Escribo esto con lágrimas en la cara y en el alma. Tú sabes que para mi era un todo. Fue mi sueño, y cada uno de mis motivos. Fue mi felicidad y mi consuelo. Fue mi amigo siempre y para siempre. Quizá creas que era todo eso porque no tenía elección. Pero no conozco a ningún perro que haya dado tanto. Me dio la vida. A mí, y a nuestra familia. Mamá estuvo días llorando por él. Ella me dijo que era su perrito bueno, y que lo había llegado a querer con el alma. Sé que hay mucha gente que lo quiso y que ha sentido su muerte al márgen de lo que yo haya sentido. Me llama gente todos los días, y me paran por la calle personas a las que apenas conocía y que se conmueven con la noticia. No cualquier perro llega al corazón de tantas personas. Él era mi perrito especial, lo más bonito que me sucedió en la vida. Sólo espero que haya donde esté, lo sepa.