Mi compañero de cama esta noche no está.
Las putas por momentos se lo han llevado.
Este azul en su hora
sin embargo
no me es oportuno
ahora que el silencio da golpecitos en mi puerta
y que la cerradura aún sigue rota por pereza.
Sigo en cuclillas
sin querer ponerme en pié
siendo hora punta
y necesario
que empiece a asumir
que los hombres están hechos de carne
y que la carne siente...incluso.
Sería feliz si vieras esto
si pudieras sentarte sobre alguna pestaña mojada
colgando un rato sobre estos pensamientos
que dicen ser tuyos.
Sería feliz
de una felicidad pequeña
que nadie me quisiese quitar,
atrapar ese imprevisto rayo de luz
en el que creyeses comprender
lo que te quiero decir
y el porqué no puede ser de otra manera.
Creí siempre que vendrías,
aún después de perder la inocencia:
siempre me conservé niña con tu recuerdo
y bajo mis faldas
nada me inquietó demasiado en tu ausencia.
Pero ahora
tengo que empezar a serme sincera
desabrochar los enganches
empezar a ser una mujer en mi hora plena
descubrir mis senos
recorriendo de lado a lado
girando en las curvas aún tímidas de mi cuerpo.
No te sorprendas si ya no estoy
si en la cama no te dejo ni una arruga
ni un residuo del amor
del calor
que una vez sentí por ti.
1 comentario:
Una espera puede durar lo que un segundo o, simplemente, una eternidad. Peo cuando de trata de amor puede incluso llegar a perder lo que nos queda de vida y libertad, de otras vidas y oportunidades.
Hermoso y doloroso... pero con futuro al menos.
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