domingo, 20 de septiembre de 2009

ApaTíA

...sigue resbalándoseme este sentimiento

se empeña en volver desnudo mi carácter, este pequeño trozo de orgullo en el que creo

y sé que no soy más fuerte de lo que ya lo he sido

sé que mi valor no reside en soportar, ni en afrontar más estupideces

como las vulgaridades del ahora, de esta convivencia,

que destrozan cada milímetro que pueda haber en mí de artista.

Me voy muriendo, estoy enferma de un aburriento constante y gris oscuro,

llevo los gritos atragantados a medio camino entre la educación y la locura a punto de estallarme,

en este camino en el que toca ya decidirme quién quiero ser al fin

si una joven marchita encerrada en sí misma

si una alocada serpiente...

pero ¿quién querría ser joven y marchita en un mundo como el de hoy?...



...sigue resbalándoseme este sentimiento

se empeña en agujerear cada zona sensible al tacto, dolor y temperatura,

en este día nuboso en el que todo parece derrumbarse

la gente huye

pero ¿a dónde?

hoy han tapiado todas las calles de destellos

nos hemos vuelto ciegos de repente y nuestras piernas se nos han impuesto,

esta tarde se ha vuelto contínua y con razón no tiene sentido

si escupo en el nombre de las monedas y billetes sobados por mil manos

en todos los egos engordados a base de egoísmo.



...sigue resbalándoseme este sentimiento

se empeña en aclarar esta neblina que me aturde

esta sordera a los problemas ajenos es una falta de interés

bien lo sé

de haber llevado una juventud consumista

quizás no estuviese aqui sentada sacándole brillo a mi optimismo.



...se va haciendo de noche y el frío ha tomado otros olores

y la soledad es ahora una triste punzada en este alma invisible

a la que esta vez ya no me apetece hacerle mucho caso...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Creí que había perdido este rincón en el que los sentimientos trepan por las paredes pidiendo auxilio, en dónde los latidos en forma de palabras resuenan en cada parpadeo como disparos certeros al alma.

Hay algo en tu forma de decir que atrapa sin remedio... y eso es lo que importa.

Un bico que creía ya perdido entre el viento callado.