lunes, 2 de marzo de 2009

CamInANdO


El viento helado arrastra diciembre,
yo resbalo mis pies pequeños entre una blancura congelada
que no quiere.

Pero me he empeñado en seguir.

A mi no me gusta el frío. Más aquí me camuflo.
Aquí soy estable. Aquí mis movimientos y decisiones son pausados.
Aquí hasta crezco más despacio.
Aquí...hasta quiero menos.

Pero, ¿cómo podré ser feliz
si me falta el calor, si me falta la vida?,
¿cómo podré acostumbrarme a una vida de caminos congelados y pequeños?,
¿cómo, si lo que yo busco es un cambio brusco?,
¿cómo?,
¿cómo si ansío calor a raudales?.

El invierno pasa despacio,
como siempre
y aún más ahora;
dime que buscaremos ese calor que reserva el año
tan poco tiempo,
que avanzaremos en cualquier dirección que nos parezca correcta,
que este frío y esta soledad se derretirán a nuestro paso
-porque iremos cantando con nuestros ojos-,
que la vida tendrá que ir en nuestra busca
porque somos distintos
y queremos un trato más humano,
más camino para nuestras mentes anchas,
más espacio para mirar y admirar,
más cuestas, más naturaleza,
más aire que el que respira la mayoría.

Dime,
¿cómo podré acostumbrarme a una vida de cambios congelados y pequeños?,
¿acaso no buscamos lo mismo?,
¿acaso no podríamos tropezar por casualidad en un desvío, y encontarnos?.

El viento helado arrastra diciembre,
yo resbalo mis pies pequeños entre una blancura congelada
que no quiere.

Pero me he empeñado en seguir.

No hay comentarios: