martes, 17 de marzo de 2009

AquÍ seNtadA

Estoy aquí sentada
pero tú no estás.
Nuevamente hoy estás callado.
¿Qué haré, Señor, yo ahora?
¿qué me podré decir a mí misma?,
-...te retrasas porque no tengo suficiente fe...-
tiene que ser eso.

Estoy aquí sentada
pero no te escucho suficiente,
ni el parar mi vida
ni el parar de mezclarme con la gente
ha servido para llenarme más de ti,
¿qué haré, Señor, yo ahora?
¿qué me podré decir a mí misma?,
fe...fe...tengo que tener más fe,
pensar más en Ti, Señor,
Tú me darás más fuerzas y podré esperarte.

Estoy aquí sentada,
rodeada por lo prefecto de tu obra,
pero yo a Ti no te veo;
soy demasiado humana, me has hecho así,
disfrutaré si quieres de las minucias
disfrutaré de lo fácil
disfrutaré de tu regalo sin Ti.

Pero yo no quiero eso.

Estoy aquí sentada,
¡aún sigo esperando verte, Invisible!,
no permitas que me castigue la idea
de ser yo la culpable.

¿Qué haré, Señor, yo ahora?
¿qué me podré decir a mí misma?,
-espera un poco más, no seas tan humana,
no alimentes raíces débiles-.

Estoy aquí sentada
a tu espera,
callada, Señor, para no ofenderte,
callada de cuerpo, desnuda de mente,
no quiero ya nada sin Ti.

Date prisa, una poca,
las dudas asoman de nuevo
por esta humanidad que no me muere;
date prisa, ¡toda!,
este silencio me asusta
y esta soledad me estremece.

Estoy aquí sentada
esperando tu fe,
más Tú no apareces,
¿qué haré, Señor, yo ahora?
¿seguir sin Ti?,
¿esperarte más acaso?,
¿matar o dejar crecer más mi humanidad?;
dime Tú, dime algo al menos,
para escucharte, Señor,
primero tienes que hablarme.

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