lunes, 19 de mayo de 2008

ResPuestA



Esta entrada va dirigida a mi hermana, por motivo de mi anterior entrada y su comentario.

Sé que siempre escribo cosas bastante melancólicas, pero no lo puedo evitar y lo sabes. Las cosas siempre son dependiendo del cristal desde el que las mires. Y yo siempre veo con unas gafas que me obligan a profundizar quizás demasiado en aquellas cosas que veo...y las que no veo. Siempre observo desde gafas tristes, y sin embargo, siempre me he obligado a mantener vivos mis sueños.

Mi anterior entrada trata sobre un tema concreto, desde el que intento evaluar hasta qué punto, pensando en él, se podría decir que me ha beneficiado como persona. Y he llegado a la conclusión de que me ha dañado más de lo que me ha beneficiado. Aunque mi intención no era esa.

Me paso cada día soñando cosas nuevas que haría si mi vida no fuese esta, si yo fuera digamos bastante más libre de la libertad que puedo disfrutar ahora. Me considero una persona alegre, lo soy. Pero las gafas que llevo son interiores y lo peor de todo es que creo que tienen razón. La vida de una persona es tan frágil...tan tan frágil.

Sé que no doy a captar del todo la idea, pero es mejor así. Cada día mío me lo paso indagando sobre cosas que me gustaría conocer, o sobre creencias que ayudan a otras personas a darle sentido a su vida.

Mi vida interior es rica, pero me canso tanto de excavar... Y pienso que, si lo que cuenta es siempre la impresión que nos queda de los hechos..., en lo que llevo de vida he cometido bastantes errores.

Pero lo peor no es eso. Lo peor es que soy una cobarde por tener miedo a no encontrar un sentido a la vida que vivo.

¿Sabes? no le tengo miedo a la muerte, sino tengo miedo de que, cuando esté ante su puerta, me dé cuenta de que he desperdiciado mi vida, de que me he traicionado hasta a mí misma...