
Pienso muchas veces en lo que me quedaría realmente si pocas cosas (no hace falta que sean muchas)desaparecieran de mi vida.
Me sé una persona en crecimiento, que me contradigo muchas veces, es verdad, que me miento a mí misma y tropiezo por mea culpa...también es verdad. Pero que también se guía para disfrutar y cuidar de aquellas cosas de la vida que realmente tienen valor y son magníficas por naturaleza. -Ésas cosas que no nacen y se hacen en los quirófanos-.
Sin escribir, sin amar... yo no sería la misma. Y me da miedo aventurarme a imaginar cómo sería mi vida entonces, porque algo pequeño y a la vez grande en mi interior me susurra a gritos que no..., que no sería la misma.
Y se me ha pasado por la cabeza que me iba a recorrer el mundo sola, con la única intención de perderme entre la gente, de malgastar el tiempo andando...como si de una peregrinación se tratase, sin ilusiones sin las que vivir no creería en el amor, ni en el sentido de la vida. No creería en la fuerza que yo llevo dentro, no creería en una felicidad atada a otras cosas. -Desconfiaría de todo-.
Y se me ha pasado por la cabeza quedarme escondida en casa, para desacostumbrarme poco a poco del mundo y que no me eche de menos ni extrañarle yo a él.
Y no busco encontrar a alguien que me comprenda, porque no necesito dar ese paso. Me llega saber que yo soy así y que me acepto como tal sin preocuparme que nadie me comprenda. Porque creo en mí por mí misma. Y asumiré con buena voluntad todo lo que merezca en la vida. Porque sólo yo soy dueña de mis aciertos o mis fracasos, y todos me harán crecer hacia arriba.
Anoche estuve pensando estas cosas. Yo sin escribir. Yo sin amar a quien amo. Fue como la simulación de un drama posible y aterrador. Porque, ¿qué pasaría si un día me quedara sin palabras?, ¿qué pasaría si me quedara prohibido amar a quien amo?.
Prefiero no pensarlo. Ya no sería yo. Moriría..., hay tantas y tantas maneras de morir..., tantas que se puede morir viviendo, y esta es la manera más dolorosa de todas ellas.
Creo en una vida maravillosa, y sé que me haría daño ser escéptica, y sé que me hará daño aferrarme demasiado a las cosas e ideas. Pisaré fuerte por la vida igualmente.
Por ello, dedico esta entrada a todas esas personas, ideas y cosas que le dan sentido a mi vida.
1 comentario:
Vivimos por y para lo que nos hemos encontrado en la vida. Vivimos por nuestros padres, y por nuestros hermanos, vivimos por nuestros amigos, y hasta por nuesros peores enemigos, vivimos por nuestras ideas y nuestros ideales, vivimos por nuestras palabras, y por lo que nos permiten expresar. Vivimos, pero también moriríamos por ello.
Somos independientes para con el mundo, pero dependientes para con nosotros mismos. Porque mirando para nuestro ombligo, lo único que atoparemos será perspectivas y amor humano.
Preciosa entrada :) es cierto lo que dices que sin amor y sin palabras el hombre se moriría, porque es nuestra manera de decir al mundo que aquí estamos, y que somos alguien.
También es cierto, que si bien podemos prescindir de ciertas facultades, personas o ideales, hay otros de los que no podemos presencidir. A mi si tú me faltases sería un comienzo de esas experiencias a las que tú llamas morir viviendo.
Un beso de Mariposa.
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