
Ayer me destronaron
En mi lecho,
Yo simplemente descansaba.
Ayer llegaron,
Yo ya los oí a lo lejos,
Y dejé que se me
Acercaran con espadas.
Despertóme uno diciendo:
¡despierta, rey, mira cómo vamos
a destronarte en la cama!,
yo abrí los ojos,
y humildemente callé,
mientras se iban llevando
poco a poco
mis alhajas.
Me arrancaron la corona
De la cabeza,
Y quitaron el oro de mis mantas,
Deshicieron con ansia mis ropajes,
Y cogieron la sortija
Que llevaba.
Me dijeron:
-rey, dinos qué es
lo más valioso que nos falta...,
yo, endeble y viejo,
triste y cansado,
señalé tu carta...,
a ella también se la llevaron,
y supe..., fue entonces
cuando verdaderamente
me habían dejado sin nada.
Ayer creyeron destronarme
En mi lecho,
Allí yo, humildemente, descansaba:
-Lloraba tu carta-
Cuando venían a lo lejos,
…Y fue al leerla
Cuando supe...
¡qué poco me servía
a mí ya la plata!...
Bárbara
En mi lecho,
Yo simplemente descansaba.
Ayer llegaron,
Yo ya los oí a lo lejos,
Y dejé que se me
Acercaran con espadas.
Despertóme uno diciendo:
¡despierta, rey, mira cómo vamos
a destronarte en la cama!,
yo abrí los ojos,
y humildemente callé,
mientras se iban llevando
poco a poco
mis alhajas.
Me arrancaron la corona
De la cabeza,
Y quitaron el oro de mis mantas,
Deshicieron con ansia mis ropajes,
Y cogieron la sortija
Que llevaba.
Me dijeron:
-rey, dinos qué es
lo más valioso que nos falta...,
yo, endeble y viejo,
triste y cansado,
señalé tu carta...,
a ella también se la llevaron,
y supe..., fue entonces
cuando verdaderamente
me habían dejado sin nada.
Ayer creyeron destronarme
En mi lecho,
Allí yo, humildemente, descansaba:
-Lloraba tu carta-
Cuando venían a lo lejos,
…Y fue al leerla
Cuando supe...
¡qué poco me servía
a mí ya la plata!...
Bárbara
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