Te escribe mi presencia.
Mi consciencia.
Ese nombre que me doy a mí misma.
Un yo como tú, que eres yo también.
Porqué no sentarse y dejar de pensar unos momentos.
Dejo mis miedos a la sombra, mis ruegos cómodamente reposados en la silla, mi ansiedad aplastada bajo las baldosas, estas ganas por buscar la felicidad...las dejo atrás en el camino hasta este momento en que me siento.
Por eso te escribe mi ser mismo fluyendo como pocas veces. Ya no son palabras pensadas las que te digo, no tienes que pensarlas tú tampoco.
Esto es un cristal en el que quizás te puedas reflejar, abstraerte, dejar correr la corriente de sucesos que no se detiene, y aceptar, y empezar a sentir que no hay mejor vida que la que propia. Felicidades como ésa son las naturales. Pero las complicamos. Lo hacemos siempre. Porque es imposible ser feliz si siempre estamos queriendo ser quienes no somos, si no nos dejamos ser nosotros mismos.
Esta mañana he deseado ser más delgada al verme al espejo; he querido ser más trabajadora, pues me quejo a menudo (y de camino al autobus lo volví a hacer); he querido tener más tiempo libre en cuanto he entrado por la puerta de la facultad. Y así, hasta ahora. Ahora querría estar en tantos sitios..., siento que así sería mucho más feliz. Pero estoy aquí. Y sería más feliz esta mañana si no huebiera deseado esas cosas que ni siquiera sé si, al fin y al cabo, me harían más feliz. Por eso me he sentado aquí, y he dejado fluír mi ser mismo como pocas veces. Por eso he despegado mis palabras de las sílabas, y las sílabas de mis labios, y mis labios de mi cara, y mi cara de mí misma. Y a pesar de todo soy yo la que hablo.
¿Y tú, quièn eres?, me dirás.
Yo soy un tú como tú eres.
Somos un algo nuestro.
Somos una consciencia autónoma y limitada. Por eso, -uno más entre los unos-.
Somos lo que somos.
Y eso es todo lo que necesitamos ser.
1 comentario:
Y con el paso de los años lo mejor es aceptar esta dualidad que hay en nuestro interior, lo que somos y los que no somos pero queremos ser... o seremos.
Siempre sorprendes, con tus poemas, con tus reflexiones, siempre se pierde uno en la marea de tus palabras para encontrar algo nuevo.
Bicos.
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