martes, 26 de febrero de 2008

RecUèrDamE...


Mi memoria es muy fràgil...
por favor, recuèrdame,
recuèrdame como era todo aquello,
còmo es...;
aùn no ha pasado tanto tiempo
y ya me he olvidado
del roce de tu pelo,
de lo desafiante de tu mirada,
de la prisa de tus manos,
...de tu risa curandera
que hace que se me olvide todo.

Recuèrdame...

què hago aquì escribièndote,
que no me acuerdo si eras
amante o esposo,
novio o amigo;
si puse en tus manos
muchos regalos comprometidos
o si sòlo fueron vaguedades...

recuèrdame...

si aùn hablamos,
si nos entendemos al hacerlo,
si me escuchas,
o si te cuento muy poco de mis cosas...,
lo he olvidado.

recuèrdame...

porque ya no sè què eras antes,
ni què eres ahora,
y no soy capaz de encontrarte un significado.

Si pudieras recordarme...
sobretodo porquè te he querido hasta ahora...
y si te querìa seguir queriendo,
si no hay nada entre nosotros,
o si por el contrario
lo hay todo.

Sè que eras amante en las cosas prohibidas,
en ese pedacito mùtuo de culpa
que dulcemente recogìamos;
que cuando compartìas eras esposo,
como si tus sueños se me traspasasen
al dormir juntos,
de cabeza a cabeza,
de corazòn a corazòn,
y durmièsemos a ritmos iguales;
que eras novio cuando persistìas,
cuando luchabas
hubiera lo que hubiera en tu camino,
estuviera quien estuviera en tu camino...

Por eso todo te he querido.

Pero necesito recordarte mucho màs...;
te me has escurrido entre mis dedos,
que siempre llevo hùmedos
por buscarme placer en tu ausencia,
...pero es sòlo tuya la culpa.

Te me has ido,
como emigran ciertos pàjaros
que huyen del mal tiempo.
Sì, eres listo, eres muy listo.

No te puedo ofrecer todo,
pero ahora que has vuelto
he podido recordar estas pequeñas cosas.

Quiero demostrarte que,
aunque no te recuerde tan bien como quisiera,
te sigo sintiendo...

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