Ya estás aquí,el sol me acaba de golpear un poquito
en la ventana.
Llamas con un timbre
que no había escuchado nunca
a pesar de frecuentar a menudo
las paredes de este piso vacío y espacioso.
Me levanto corriendo de la silla
en la que estaba pensando
... en ti,
y me dirijo hacia la puerta,
a ese otro lado
del mundo en el que tú
me estás esperando.
Qué lejos
y qué cerca.
No puedo evitar lucir esta mañana
una gran sonrisa.
Te abriré las puertas de mi casa,
desnuda y con un gran abrazo,
porque quiero decirte
lo mucho que te he echado en falta
...y que lo entiendas,
que yo no soy la misma sin ti.
Quiero abrazarte tan fuerte
que sientas mis pechos,
aunque pequeños,
a través de tanta como es
la ropa que llevas puesta.
Quiero comprobar cuán frío
te ha dejado este invierno,
medio a solas,
y calentar tus dudas
en una lenta y acalorada intimidad
que no se vende.
Sí, te he echado de menos,
-me confieso-;
he esperado cómo esperan
los enamorados.
Pero ya estás aquí,
y siento como siento
que llevas aún mi nombre
en las pupilas,
y que sólo has querido verme a mí
en todo este tiempo.
Deja que cargue hasta mi habitación
tu equipaje,
...tu vida y la mía
han decidido encerrarse juntas
entre cuatro paredes...
2 comentarios:
vaya
te soy sincero?
lo mejor que te he leido
no tengo nada mas que alegar
lo mejor al menos para mi.
un beso
Simplemente maravilloso.
Besos preciosa
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