jueves, 6 de septiembre de 2007

dOs


Erotismo cuando me miras así sin quererlo...,
cuando sonríes con esa sonrisa tuya
sin saberlo,
que me dejas quieta e inquieta,
ágil e instintiva,
saciada y hambrienta...,
con los oídos a la escucha del ritmo del vaho
que producen tan bien nuestros cuerpos.

Este momento,
que nunca acabe,
bajo tu manto de estrellas
puedo ver el cielo,
y ¡está tan cerca!...,
ya no son las yemas de mis dedos tan pequeñas
ni los labios de mi boca demasiado lentos.

Como dos aspas de un molino
vamos... lejanos, eso siempre;
esta tarde el viento sopla,
(¡soplemos...!, soplemos aún más fuerte);
cruzan ríos por esta cama desbordada,
y ni tú ni yo
podemos ya siquiera detenerlos;
se ha hecho pronto de noche en la ventana,
¿no te has dado cuenta?,
y la escasa luz hace que el cuarto parezca más pequeño...

Déjame decirte esta tarde,
o esta noche acaso
(el sol ya se ha puesto),
que no necesito buscar más días
ni más noches mejores...




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