Quizás no importe mucho hacerse esta pregunta, sin embargo yo la considero importante. Como muchas cosas de la vida que no tenemos en cuenta, así tampoco valoramos preguntas que pueden parecer de primera impresión tan sencillas y que llegan a encerrar mucho pensamiento en el trasfondo.
¿El mundo para el hombre o el hombre para el mundo?.
Llevo un rato intentando darle respuesta a esta pregunta.
Antes de nada quiero señalar la importancia de una primera idea:
¿cuál es el fin?, es decir, ¿el fin es que el hombre encuentre su sentido a partir del mundo o que el mundo adquiera ese sentido por el uso o utilidad que le da el hombre?.
Ahora volvamos a la pregunta inicial: considero en un principio que su respuesta vendrá en gran medida condicionada por el tipo de perspectiva que le demos, es decir, por el punto del que partamos, por la idea base, el juicio a priori que tengamos sobre muchas otras cosas.
Para ser más clara, se reduce a la idea que tengamos de si el tiempo o el mundo toman su sentido o razón de ser a través del hombre, o si éste último lo toma de éstos.
¿Antropocentrismo vs. Geocentrismo?
Vayamos parte por parte.
Si yo me considerase una antropocentrista convencida, no tendría reparos en aclamar que todo sentido exterior parte de la necesaria existencia del hombre para dárselo. Estaría tomando al hombre como un fin en sí mismo, y al mundo como un instrumento necesario para poder alcanzar ese fin. Todo giraría en derredor del hombre. Según esta postura utilista de las cosas que nos rodean, un cuchillo, por ejemplo, no sólo tendría valor estando afilado, sino que precisaría también de un ser que lo utilizase, al que le sirviese. El objeto no posee la disposición que le completa. Es un pensamiento interesante, y fácilmente tentador. El pensar en el hombre como en un ser necesario en sí mismo, con un destino claro y una posición ya establecida ante el mundo, es una idea que nos regocija. Es una idea que a la vez intenta acallar ese sentimiento que siente que le obliga aún así a seguir preguntándose...¿y si..., y si estuviera equivocado...?.
Tomemos ahora el otro punto de vista: el hombre adquiere su sentido justamente por existir en un tiempo concreto y en un espacio delimitado. Podemos llamarlo "geocentrismo", aunque es difícil determinar el término.
¿Qué sería el hombre sin el mundo?. Es verdad que el valor de las cosas viene en gran medida dado por el valor que les dé el hombre, ya sea en función de su utilidad, de su escasez, de su rareza, etc; pero, ¿no está al fin y al cabo el hombre supeditado a su vez al capricho del mundo?, ¿no se encuentra sumido en su lomo, en sus más profundas calmas y tempestades?. ¿Hasta qué punto el hombre depende del mundo y éste depende de él?. Esta pregunta ya la he formulado en otra entrada?. No busco respuesta, sino sólo refelxión. El mundo puede que nos parezca abandonado y mecánico, pero sin embargo funciona a la perfección; ¿hasta qué punto podemos estar seguros de que depende de nuestra aprobación o uso para tener realmente sentido?, ¿no podemos ser nosotros los intrusos?, ¿no podemos ser nosotros acaso parte de su maquinaria?.
El mundo sin el hombre nos parece absurdamente vacío, y sin embargo tampoco concebimos un lugar para el hombre que no sea el mundo y su tiempo.