
Hasta el niño más pequeño piensa.
Se podría decir que tiene un "pensamiento pequeño", porque todo en él tiene que crecer todavía, todo está "encogido" potencialmente en su ser, a la espera.
Por eso llamo a su pensamiento "pensamiento pequeño".
Pero no desaprovechemos su significado.
Hoy he estado intentando razonar algo que parace muy lógico, pero que no lo es en absoluto. Y me cuesta explicarlo con claridad por ese motivo.
¿Por qué tenemos la idea clavada en nuestra cabeza, de que cuánto más cosas aprendamos, más conoceremos y entenderemos el mundo?.
Es una pregunta alocada, pero yo la he soltado al viento a ver qué pasa.
Pensándolo bien, el hecho de aprender siempre más y más cosas no nos sitúa en un plano cognoscitivo superior.
El aprender es un proceso (llámesele también MEDIO) que nos ayuda a ver la relación que existe en el mundo. Nos ayuda a ver con más claridad cosas que ya sabemos.
A mí por ejemplo me gustan los idiomas, las culturas en general. Pero el hecho de aprender nuevas palabras, nuevas costumbres, etc, no me va a llevar hacia un conocimiento superior. Sí, sé más, pero el conocimiento último que saco yo de toda esa nueva información, es el de que el ser humano es un ser social, cultural, animal, espiritual, etc etc...
Puedo aprenderme también las sustancias químicas que gobiernan la naturaleza, y sus leyes. Pero a lo que me va a llevar en última instancia es al comocimiento último de que todo está regido y que cada cosa tiene su lugar en el mundo.
Puedo adentrarme en las distintas y riquísimas religiones; conocerlas y practicarlas. Pero si Dios no está presente en mi corazón desde el principio, no lo encontraré en las afueras.
Puedo estudiar las estrellas y pensar que conociéndolas estaré más cerca de responder a la pregunta básica ¿de dónde viene todo lo que existe?. Pero por muchos años luz que viaje mentalmente nunca podremos llegar al principio de "la cadena".
Por eso digo, ¡no devaloricemos el pensamiento pequeño! pues es el pensamiento último de las cosas.
Todo el demás conocimiento es solamente un medio para razonarnos a nosotros mismos.
Si nos escuchamos y escuchamos al mundo, estamos "practicando" el pensamiento pequeño. Sí, ése que portan tan naturalmente los niños.
Cuando ellos ven una flor, se admiran de su belleza y gustan de su olor. En cambio a nosotros nos ha dado por estudiar su crecimiento. ¿Y a qué nos lleva todo el conocimiento adquirido después del estudio? a la maravilla, a la perfección de su existencia, tan simple y definida y convertida en una cosa llamada flor.
Llegamos a lo mismo.
Me cuesta, pero lo intento, volver a tener un "pensamiento pequeño".
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