
La autobiografía. Cada persona, desde el momento mismo en el que nace, tiene una. Ella es la que nos forja un pasado, la que nos hace ser conscientes de nuestra existencia. ¿A quién no le gusta recordar momentos de alegría?, ¿quién no ha soñado nunca con cumplir un sueño?, ¿con dejar algo de nosotros en el mundo cuando muramos, que lo mejore y lo haga avanzar?.
Así es el ser humano: desde el momento en el que nace se empieza a formar como persona, empieza a direccionar su vida, a procurar satisfacer sus necesidades, a ser reconocido socialmente por sus semejantes, aprender para ser más libre (y disfrutar más de las cosas), criticar lo que no le gusta ( y alabar y fortalecer lo bello a su vez).
-Busca la felicidad-.
La persona tiene dos memorias: una verbal y otra emocional. La verbal es la que guarda todos nuestros recuerdos presentes o cercanos, como los lejanos; y en la emocional están presentes sentimientos que nos invadieron, tristezas que tuvimos, alegrías que celebramos, encuentros agradables, desengaños, crudas realidades e infinidad más.
En un sólo día, en el más corriente, expresamos una cantidad enorme de emociones. Éstas son las que nos hacen estar tristes o enamorados, sentirnos solos o bien queridos. Despendiendo de la cualidad de las mismas, en el futuro adoptaremos posiciones más alentadoras ante la vida en general, tendremos más confianza en nosotros mismos, o por el contrario nos veremos como personas desconfiadas, inútiles y con una baja autoestima. Y todo esto empieza a contar desde que somos pequeñitos. A partir de los cuatro años un niño normal ya empieza a tener sus recuerdos y sus emociones vinculadas a ellos. Empieza a verse "en el mundo" y a experimentar con él. Empieza a formar su autobiografía, sus segundos, su "yo"...
Cada uno de nosotros se conoce a sí mismo mejor que nadie. Nos sabemos esforzados por ser felices, por estar orgullosos de nuestra persona, por cumplir con los deberes que nos va exigiendo la vida, ...por tener una conciencia satisfecha.
Y no somos perfectos, y tampoco todos buscamos lo mismo, es verdad. Pero lo que sí necesitamos todos es vernos como personas fuertes y valiosas para los demás y para nosotros mismos. No olvidemos que la sociedad es nuestra casa, de la que aprendemos pautas para la vida, moral, normas de convivencia, celebraciones... Nos gusta (y necesitamos) compartir tanto el llanto como la alegría, expresarnos, y gritar que el mundo puede ser muy grande, pero que nuestra pequeña pequeñez es aún más valiosa....que somos alguien, con un pasado que nos condiciona, un presente que se nos escurre y un futuro aún por realizar...
Son los recuerdos los que nos dicen cómo fuimos, quienes somos, y de la manera que vamos a guiar nuestra vida.
Así es el ser humano: desde el momento en el que nace se empieza a formar como persona, empieza a direccionar su vida, a procurar satisfacer sus necesidades, a ser reconocido socialmente por sus semejantes, aprender para ser más libre (y disfrutar más de las cosas), criticar lo que no le gusta ( y alabar y fortalecer lo bello a su vez).
-Busca la felicidad-.
La persona tiene dos memorias: una verbal y otra emocional. La verbal es la que guarda todos nuestros recuerdos presentes o cercanos, como los lejanos; y en la emocional están presentes sentimientos que nos invadieron, tristezas que tuvimos, alegrías que celebramos, encuentros agradables, desengaños, crudas realidades e infinidad más.
En un sólo día, en el más corriente, expresamos una cantidad enorme de emociones. Éstas son las que nos hacen estar tristes o enamorados, sentirnos solos o bien queridos. Despendiendo de la cualidad de las mismas, en el futuro adoptaremos posiciones más alentadoras ante la vida en general, tendremos más confianza en nosotros mismos, o por el contrario nos veremos como personas desconfiadas, inútiles y con una baja autoestima. Y todo esto empieza a contar desde que somos pequeñitos. A partir de los cuatro años un niño normal ya empieza a tener sus recuerdos y sus emociones vinculadas a ellos. Empieza a verse "en el mundo" y a experimentar con él. Empieza a formar su autobiografía, sus segundos, su "yo"...
Cada uno de nosotros se conoce a sí mismo mejor que nadie. Nos sabemos esforzados por ser felices, por estar orgullosos de nuestra persona, por cumplir con los deberes que nos va exigiendo la vida, ...por tener una conciencia satisfecha.
Y no somos perfectos, y tampoco todos buscamos lo mismo, es verdad. Pero lo que sí necesitamos todos es vernos como personas fuertes y valiosas para los demás y para nosotros mismos. No olvidemos que la sociedad es nuestra casa, de la que aprendemos pautas para la vida, moral, normas de convivencia, celebraciones... Nos gusta (y necesitamos) compartir tanto el llanto como la alegría, expresarnos, y gritar que el mundo puede ser muy grande, pero que nuestra pequeña pequeñez es aún más valiosa....que somos alguien, con un pasado que nos condiciona, un presente que se nos escurre y un futuro aún por realizar...
Son los recuerdos los que nos dicen cómo fuimos, quienes somos, y de la manera que vamos a guiar nuestra vida.
2 comentarios:
Ojalá que todas las autobiografías fuesen tan hermosas como la flor de este blog....y no me refiero a la de la foto....
Eso me recuerda a que nuestra vida, esta predestinada
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